Este 21 de Junio, día del Solsticio de Verano, un evento de especial significado ocurrió en el seno de mi familia materna. Mi tía Carolina y Gerardo contrajeron nupcias en un emotivo ritual con un marco impresionante: La Laguna de Mucubají. Los regalos del Creador no se hicieron esperar, bajo un fuerte sol y subiendo de Mucuchíes vía Apartaderos, Estado Mérida, una repentina lluvia me hizo temer lo peor: suspensión de la ceremonia, pero como simple mortal, no supe entender la señal de Dios.
Llegamos a la laguna bajo la lluvia, y sorprendentemente, a los pocos minutos, el agua cesó y procedimos a dirigirnos al sitio escogido para la boda. La sorpresa fue mayor cuando el Pico Mucuñuque comenzó a despejarse y nos dejó ver un leve manto blanco de hermosa nieve. Sí! Nevó frente a mis ojos de forma sutil pero bella. Los regalos no dejaban de suceder, el cielo terminó de despejarse y dejó ver su esplendoroso azul en variados tonos.
La ceremonia transcurría y entre llantos y alegría, la neblina volvió a cubrirnos, esta vez para darnos otro espectáculo: el sol en su máxima elevación incidía verticalmente sobre la tierra, en pleno solsticio, originando una especie de arco iris sobre sí mismo, penetrando la densa niebla y aunque a duras penas por tal luminosidad, dejarnos ver esos destellos celestiales.Si parece poco, bajando a la boda civil, la lluvia volvía a amenazar, pero nuevamente el cielo se despejó y nos permitió compartir una bella pero fría tarde (eran casi a 3.500 m.s.n.m.) llena del calor de las dos familias que se unen en nombre de Dios y el amor de esta bella pareja.
La noche nos cobijó y la familia se reunió al calor de la hoguera para compartir las experiencias del día y un poco más. Las fotos quedan en familia por respeto a la privacidad de la pareja, pero les dejo algunas de la familia reunida en Apartaderos y en el Collado del Cóndor (antiguo Pico El Aguila).
A mi tía y mi nuevo tío, los deseos de felicidad y éxitos no se pueden traducir en palabras, toda nuestra energía positiva para ellos en la creación de este nuevo hogar. Seguro la vida les depara nuevas y bellas sorpresas y espero estar allí para compartir su alegría. Por cierto, tres casas no fueron suficiente para albergar la cantidad de personas que asistimos! Misintá, bello caserío andino, fue el punto de encuentro para que familiares provenientes de Maracay, La Grita, Rubio, San Cristóbal y Mérida, unieran sus fuerzas espirituales en pro de los novios.Y la familia seguirá creciendo…

3 comentarios:
huy que finas las fotos y todo lo que dice. Te felicito tu primote Roldan
Felicidades... gran historia y maravillosos regalos de la naturaleza los que narras ahí... Saludos.
Que bien tu pagina, lastima que me entere de la pagina por otras fuentes.....
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